martes, 26 de julio de 2011

suma y sigue

"Si todos somos espectadores, no pasa nada" / Manuel De

Lo que he aprendido trabajando en televisión es que no se obtienen respuestas sino “totales” que tienen que durar más de diez segundos para rotular al personaje y menos de veinte para que el espectador no pierda la atención.

Que basta un pequeño reflector para corregir las sombras de las gafas. Y ese trípode, amigo trípode, que pesa ocho kilos y cuesta una pasta.

La mayor lección de la tele es que el tiempo es un valor de lujo, tanto el que te robas a ti mismo como el que concedes a los que quedan retratados en las pantallas. Y que, como todo en la vida, a veces ganas, a veces pierdes, otras rozas las alturas y otras, podrías irte directo al infierno.

En este año y nueve meses que he vivido en una isla, he aprendido que son importantísimas las ideas previas. No sólo de dónde vas a ir, con quién vas a hablar y qué planos necesitarás para ilustrarlo, sino también algo más profundo y anterior.


Eso que se llama conocimiento y que es de lo que vas tirando a medida que van surgiendo los problemas. Porque la práctica lo único que hace es medir tu capacidad de reacción.

Me quedo con algo: con la certeza de que hablar por hablar no me interesa. Que a mí lo que me gustan son las pequeñas historias.

Y que, al final, todo (o casi todo) es mentira. O no pasa de una mera recreación.

Foto: Juliao Sarmento, Centro de las Artes Visuales Helga de Alvear

jueves, 14 de julio de 2011

Tríada

No lo hago adrede ni los busco pero, últimamente, me persiguen una serie de conceptos.

En este tiempo de transición, punto de inflexión hacia no se sabe muy bien dónde, no paro de observar contradicciones entre la supuesta realidad y la realidad del comportamiento. Y no me excluyo.

En las entrevistas, alguien me habla de conflicto. El arte es conflicto, la literatura es conflicto, la dramaturgia es conflicto.


Y en las conversaciones con conocidos o con desconocidos, con cervezas de más o con una coca cola cero, siempre acaba surgiendo el miedo. Miedo real o imaginario que bien encauzado funciona como una fuerza creativa espectacular pero que, mal digerido, te ata de pies y manos.

¿Y ante el conflicto? Pues miedo a salir magullado. Por eso caemos en contradicciones obvias.

Hasta ese callejón sin salida llego. Lo que no para de dar vueltas en mi cerebro es cómo mezclo los tres conceptos para que, al final, salga una suma.

Foto: cflópez / festival de mérida

lunes, 11 de julio de 2011

Asimetrías

el género humano / no puede soportar mucha realidad
T.S. Eliot (Cuatro cuartetos)

I
Abrió la puerta de casa, le puso comida al gato sin dirigirle la palabra y regó las plantas. Habló con su madre durante 13 minutos y 44 segundos y, al colgar, pensó en mañana con pereza.

Repasó la lista de obligaciones que estaba descuidando, encendió el ordenador y, mientras recalentaba la pizza que le había sobrado de la comida, escribió:

De tanto mirar a la realidad a los ojos, se me está olvidando que también ella es un espejismo


II
Abrió la puerta de casa, persiguió al gato por el pasillo acariciándole el lomo y diciéndole cosas como “¿hola, mi rey?”, “¿qué pasa, gato rubio?” para que olvidase con el tono de su voz la ausencia de dos días.

Regó las plantas, sacó la ropa y los libros de la mochila roja, habló con su madre 1 minuto y 17 segundos, sonrió pensado en la última de Woody Allen y, mientras esperaba que el pan se descongelase, escribió en la libreta:

Lo que hoy me defiende, mañana me puede escupir a la cara. Pero sólo así somos capaces de seguir: prueba-error, construyendo excusas para avanzar

jueves, 7 de julio de 2011

Opciones para hoy y para mañana

Sería más honesto decir “me voy” que forzar la máquina hasta el límite.

Sería más inteligente forzar la máquina hasta conseguir asegurar que ellos pierden y tú ganas.

¿Qué apostamos?

Sería más retorcido dirigir a los ejércitos hacia la guerra mientras desde la atalaya te dedicas a arengar a las masas y a observar. Y si algo te salpica, te limpias.

Sería más práctico aprovecharte mientras te sirve, escurrirte mientras puedas, cumplir cuando sea necesario y protestar si se comete una injusticia.

Sería comodísimo no tener que posicionarse.

Sería preferible tener alguna de estas opciones.

En fin... sin todas estas opciones no existiría el género humano, ni el mundo laboral, ni una crisis económica ni la vida en movimiento.