jueves, 14 de julio de 2011

Tríada

No lo hago adrede ni los busco pero, últimamente, me persiguen una serie de conceptos.

En este tiempo de transición, punto de inflexión hacia no se sabe muy bien dónde, no paro de observar contradicciones entre la supuesta realidad y la realidad del comportamiento. Y no me excluyo.

En las entrevistas, alguien me habla de conflicto. El arte es conflicto, la literatura es conflicto, la dramaturgia es conflicto.


Y en las conversaciones con conocidos o con desconocidos, con cervezas de más o con una coca cola cero, siempre acaba surgiendo el miedo. Miedo real o imaginario que bien encauzado funciona como una fuerza creativa espectacular pero que, mal digerido, te ata de pies y manos.

¿Y ante el conflicto? Pues miedo a salir magullado. Por eso caemos en contradicciones obvias.

Hasta ese callejón sin salida llego. Lo que no para de dar vueltas en mi cerebro es cómo mezclo los tres conceptos para que, al final, salga una suma.

Foto: cflópez / festival de mérida

3 comentarios:

Chema dijo...

Del conflicto nacerá siempre la luz, así pues nada de miedos a la magulladuras; en ocasiones es bello mostrar nuestras heridas

Cris dijo...

El miedo, real, imaginario, pasado, presente o futuro es necesario en nuestras vidas para mantenernos alerta y poder avanzar. Cuando puedes con él, te premias a tí misma y cuando no te atreves a enfrentarte con él no dejas de castigarte. Puff, somos demasiado complicados....

Rigaudeau dijo...

"La guerra es la madre de todas las cosas", decía Heraclito. Y guerra para él no eran las carnicerías que ahora se llaman guerras, sino la contradicción misma de las cosas.

Saludos.

P.d: Falta alguna fiestilla en la terraza del Festival, se te espera. :)