"La oscuridad crea ilusiones"
Theodoros Terzopoulos
miércoles, 23 de julio de 2008
martes, 8 de julio de 2008
Ensayo general
A veces las entrañas se endurecen. Los músculos del abdomen se convierten en una frontera, como la melillense de concertina, y las arrugas de la cara no salen por sonreír, sino por la tensión. Por la incapacidad de gestionar la tensión.
Y la responsabilidad no es de nadie más. Es tuya. Que prefieres cerrar la puerta, girar la llave tres veces y depositarla en la estantería entre la C y la G a modo de recuerdo, junto a otras llaves, otras puertas, inventario de ciudades. Prefieres hacer eso a seguir perdiendo el tiempo. A seguir formando parte de un conficto. Porque llegaste de paso y lo sigues estando, aunque en este paréntesis haya encuentros que tratarás de proteger.
A veces las entrañas se revuelven y la mente acaba encontrando el camino. Y sé que no es tarde pero se me hace tarde para cambiar... Se me hace tarde y el tiempo pasa pensando que no importa; que el tiempo, al final, pasa... y no importa... pero pasa... y eso es lo importante.
Y la responsabilidad no es de nadie más. Es tuya. Que prefieres cerrar la puerta, girar la llave tres veces y depositarla en la estantería entre la C y la G a modo de recuerdo, junto a otras llaves, otras puertas, inventario de ciudades. Prefieres hacer eso a seguir perdiendo el tiempo. A seguir formando parte de un conficto. Porque llegaste de paso y lo sigues estando, aunque en este paréntesis haya encuentros que tratarás de proteger.
A veces las entrañas se revuelven y la mente acaba encontrando el camino. Y sé que no es tarde pero se me hace tarde para cambiar... Se me hace tarde y el tiempo pasa pensando que no importa; que el tiempo, al final, pasa... y no importa... pero pasa... y eso es lo importante.
miércoles, 2 de julio de 2008
Otra vez la naturaleza
Un gato se cuela en el jardín y aparece reflejado, de repente, en el cristal de la puerta. El que tengo adormilado en el regazo reacciona más rápido que yo pero no lo suficiente como para perseguir al intruso que, además, es más ágil y sortea todas las barreras domésticas que hemos sido capaces de inventar.
Los observo y pienso que es así de simple. Animales o humanos, lo jodido es la defensa del territorio. Poseerlo o querer conquistarlo. Aunque, en realidad, sé que lo jodido no es eso, sino que no haya ninguna diferencia entre los unos y los otros.
Los observo y pienso que es así de simple. Animales o humanos, lo jodido es la defensa del territorio. Poseerlo o querer conquistarlo. Aunque, en realidad, sé que lo jodido no es eso, sino que no haya ninguna diferencia entre los unos y los otros.
viernes, 27 de junio de 2008
27 de junio
No tiene fin ni principio ni causa concreta. Puede llegar en cualquier momento, cualquier lugar. Una palabra, un pensamiento lógico, algunas fases del sueño y allí está él, con todas las preguntas que no he sabido contestar desde entonces, quizás porque no tienen respuesta y es demasiado doloroso inventarse una que convenza día sí día también.
Pero hoy, que es su no cumpleaños, con todo el vacío que un no como ese implica, prefiero pensar que nunca lo supo, no quiso creerlo pero, por si acaso, robó dos segundos de lucidez para decir adiós.
“Él por ella, ella por él, se dicen adiós con un gesto mudo. Un beso, una caricia y tanta vivencia acumulada. La agarra por la cintura antes de quedarse sin la fuerza necesaria para alzar los brazos, rozar su cuello, arrastrarla suavemente hacia él.
- ¿Qué me pasa?
- ¿Qué quieres, mi amor?
- Me voy
- Te sostengo
Toda la existencia en común. Un quejido. Amargo. Roto. Bésame”
Pero hoy, que es su no cumpleaños, con todo el vacío que un no como ese implica, prefiero pensar que nunca lo supo, no quiso creerlo pero, por si acaso, robó dos segundos de lucidez para decir adiós.
“Él por ella, ella por él, se dicen adiós con un gesto mudo. Un beso, una caricia y tanta vivencia acumulada. La agarra por la cintura antes de quedarse sin la fuerza necesaria para alzar los brazos, rozar su cuello, arrastrarla suavemente hacia él.
- ¿Qué me pasa?
- ¿Qué quieres, mi amor?
- Me voy
- Te sostengo
Toda la existencia en común. Un quejido. Amargo. Roto. Bésame”
martes, 24 de junio de 2008
Siesta
El letargo se va adueñando poco a poco de mi cuerpo. No sé si estoy dormida o despierta, quizás en ese mundo intermedio de rostros y sombras que recordaré al abrir los ojos.
Entro en un bar oscuro y caldeado, de paredes desconchadas,olor a tabaco y alcohol. Trabajo localizando escenarios de película y busco un lugar así, solitario y con una mesa de billar. Acabo de encontrar lo que necesitaba en un pueblo perdido de Portugal pero, entonces, veo algo más. Un anciano sentado en esa sala, vestido de negro, con las manos apoyadas en el bastón y la mirada fija en la mesa de billar. Y, de repente, soy algo distinto. Quizás fotógrafa. Viajo por ahí atenta a los seres que esperan sentados a que el tiempo pase y no queme. A que los buenos tiempos regresen. A descansar con la mirada en un punto y el resto de la vida en otro.
Mi cuerpo hace volteretas sin cesar y vuelvo al teatro, con sus sombras. Sé que son ellas, no nosotros ni el vestido ni la intención, las que cumplen el viaje temporal. Y volverán... Eso alcanzo a pensar mientras mi cuerpo ya no obedece la orden de moverse y duermo apaciblemente lo que me queda de siesta.
Foto: cflópez / festival de mérida
viernes, 20 de junio de 2008
Lealtad
Si mis uñas están pintadas de negro, es que mis pies están dispuestos a seguir corriendo, a teñirse de polvo, a amoldarse a la piedra.
Ya llega, el verano se acaba y creo que nadie, y digo bien, nadie, ni yo ni tú ni él, somos más fuertes, más poderosos, ejercemos semejante fascinación.
Bienvenido a la inocencia que no hay quien derrumbe. A la tela de araña que te engulle sin opción.
Ya llega, el verano se acaba y creo que nadie, y digo bien, nadie, ni yo ni tú ni él, somos más fuertes, más poderosos, ejercemos semejante fascinación.
Bienvenido a la inocencia que no hay quien derrumbe. A la tela de araña que te engulle sin opción.
miércoles, 18 de junio de 2008
75 aniversario

Le he dedicado los últimos ocho meses de mi vida a una mujer de tez morena y ojos oscuros, que detestaba homenajes como éste. "Crean mitos personales", decía.
Han sido horas y horas de trabajo acumulado, siempre con prisas, siempre conscientes que la historia se reinventa cuando es otro quien la cuenta. Horas y horas deshaciendo la madeja, de punta a punta; creando lazos con voces a las que quizás nunca pondré rostro y rostros que no olvidaré. Noches de lectura, de felices descubrimientos, como la feroz ingenuidad de Casona, el actor marioneta de Craig, cómo hacer (teatro) para superar este nuevo obstáculo. ¿Qué habría hecho Cipri para convertir esta piedra del camino en un elemento más del escenario?
Han sido ocho meses duros, intensos, curiosos, emocionantes, desbordantes, con mi cuerpo y mi mente al límite de lo permitido. Dando abrazos a lo Bürmann, borrando las tinieblas con anís. Con mi carácter llevado al extremo, de la euforia a la rabia, del empecinamiento a la capacidad de dar. Pero si das en exceso, algo se descompensa, por eso llego a la ¿meta? muy cansada y con la lucidez puesta en el futuro. Porque el presente no me sirve, será efímero, como el teatro. Como las estatuas que no se erigen, se inauguran.
Llego a la fecha de celebrar sabiendo que la reconstrucción de un mito, estos meses, han vuelto a sacar lo mejor y lo peor de mí, como Mislata, como las próximas veces que decidiré implicarme hasta la médula, aunque sepa que no es lo más conveniente. Llego al 75 aniversario tratando de recordar qué nos impulsó hasta aquí ("una mujer que no se callaba"), tratando de regenerar las fuerzas. Y, aún así, pese a todo lo dicho y lo hecho, pese a las palabras innecesarias que se vomitan, pese a las buenas y las malas intenciones, gestiones, políticas... lo cierto es que habría dado lo que fuera por sentir en mi piel aquel 18 de junio de 1933 de tierra y piedra. Y eso basta para olvidarlo todo y brindar por Margarita Xirgu esta noche.
Foto: cflópez / festival de mérida
Suscribirse a:
Entradas (Atom)