miércoles 8 de julio de 2009

Historia

No es tarde si llega y así ha ido llegando el interés por la historia. A trompicones. Muchos años después de haber sido explicada por otros, que dejaron poca huella más allá de la desamortización de Mendizábal y el placer de los mapas. Llega de manera selectiva. De repente, una lectura, un viaje, una referencia se queda más tiempo del normal y lo normal es querer saber más. Empezar a leer, a buscar, a preguntar y a compartir.

He tenido un par de obsesiones históricas y ahora me ha vuelto a pasar. Llevo dos semanas entusiasmada desenredando la madeja de los aqueos y los pelasgas, los estados-nación. Los tebanos, los atenienses y los espartanos. Los persas y la eterna pelea. Llevo dos semanas feliz con Heródoto y sus reintérpretes. Con las deidades del Olimpo. Zeus, Alcmena y Hércules. Con los Siete Sabios.


Ha vuelto y no es tarde si llega pero a este paso no me quedará vida suficiente para saber todo lo que intuyo que me gustaría. Para verlo con mis propios ojos, aunque no encuentre más que ruinas. Para, con lo acumulado, concebir una respuesta a cómo deberíamos hacerlo hoy. Día a día.

Historia: Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados.

martes 7 de julio de 2009

Silencio

Te dejaste olvidada la caja del diablo de Los Planetas y lo siento pero no, no sangra. Pero sirve como base para un experimento sobre las investigaciones de Pitágoras con la música porque me gusta pensar que sí, que el silencio también es música. Que comunicar es también lo que no se dice. Que no es necesario estar cantando todo el día, hablando sin cesar, haciendo ruido, transmitiendo señales. Contaminando. Invadiendo. Hay gestos que no necesitas explicar y punto. Hay todo un mundo de interpretaciones si observas más allá de lo que se muestra. Si giras el bolindre, si entras en el cubo.

viernes 3 de julio de 2009

Rodrigo Leão

Es como si con el simple gesto de darle al play, Chesku acertara la contraseña. Ahora ya puede seguir el rastro. Como si escuchando la música que dejé grabada en el ordenador, pudiese trazar una línea de un punto a otro del mapa, de aquel tiempo a éste. Como si volvieran a entrar en escena todas las personas que vivieron ese disco conmigo sólo para que él las conozca.

Y me lo imagino como en un teatro ambulante. Mientras él escucha voces que yo me cansé de escuchar, ya no se sabe quién vivió qué o si andamos deambulando por las calles de París pretendiendo volver a Lisboa. ¡Qué nos suelten los hilos de la marioneta!

Musiquita pa’l alma. Portugal. Rodrigo Leão y me lo imagino tarareando con los dedos la melodía del acordeón, descubriendo la voz de Sonia Tavares, de Adriana Calcanhoto; en el piano por primera vez. Y es como si te visitaran desde lejos, desde hace tiempo, para llevarte todavía más allá de lo que conociste y hacerte cosquillas.

miércoles 1 de julio de 2009

Cita en Almendralejo

El sueño se queda colgado a la intemperie, esperando que alguien venga a recogerlo.

"Acuérdate. Una tarde rompieron los espejos
y nunca más supimos cómo éramos. Luego,
cuando te dije adiós, tuve que preguntarte
de dónde habías venido
y quién eras
"
Un caso sencillo / Benjamín Prado

lunes 29 de junio de 2009

Diccionario

Palabras que nunca utilizo. Cómplice, guión, emperezar, diatriba. Cuenta 14 del revés y verás que los días no son tan distintos. Que los monólogos se acallan con una ración más de voz y que el ruido se paraliza si empiezas a tararear a Will Oldham en la parada del autobús. Quizás sea demasiado temprano para viajar de Mérida a Monterrey sin registro en la aduana.

Pienso en palabras como hábito, disciplina, espartano y quiero respirar por los pulmones sin que salga de ellos un humo espeso o la cocción lenta. La certeza del aviso, de la premonición. De expresiones como "más tarde o más temprano", "te lo dije", "buen árbol... sombra... cobijo".

Y no hay forma de romper la espiral más que quebrándola en pedazos. ¿Has oído hablar del hilo de Ariadna, del Minotauro, del laberinto? Pues la próxima vez el dardo tampoco irá hacia la máxima puntuación. Tendrás que guiarlo, instruirlo, habituarlo.

martes 23 de junio de 2009

Sueño


"¿Quién puede decir mar impunemente?"
Rafael Pérez Estrada

Foto: Memo Vasquez / Flickr

domingo 21 de junio de 2009

Con los Joad y en Macondo

Tengo la cabeza llena de seres que no dejan de hablar buscando acomodo. Son los Joad, los Buendía.

No permiten que me mueva del sofá, me mantienen a salvo de los cuarenta grados con los que ha llegado el verano, aunque ahora tengamos que salir para recoger cultivos en los campos de California o hacerle frente a la peste del insomnio que se contagia por la boca.

Esto se parece mucho a devorar en su cuarta acepción y estoy segura de estar viviendo algo tan memorable que el resto de las horas me parecen insípidas si no hay palabras que las nombren.



Llego a la última página con tanto entusiasmo que me siento tremendamente feliz de ser adicta. Y este vicio no lo pienso abandonar.

No importa el vacío que dejan sus vidas sin final porque sé que puede llenarse con otros descubrimientos similares, sólo hay que saber encontrar. Y porque tengo la certeza de que ya nada será lo mismo. Es probable que los Joad y los Buendía no intervengan en mis asuntos cotidianos, en el siguiente movimiento, pero ya no podré negar que los conozco. ¿Quién dice que ya no forman parte de mi piel?

Fotograma de 'Las uvas de la ira', de John Ford