viernes, 14 de enero de 2011

Miedo

De Maruja Torres se me quedó muy grabada una frase. "No tengo miedo del miedo que tengo". Ella se refería a Beirut, o alguna de las guerras en las que había estado.

Yo soy más simple, menos valiente, y me la aplico al simple día a día. A esos fantasmas que se han quedado pegados al cerebro y que hacen que últimamente mi personaje de cómic cante mientras va abriendo puertas. Primero una, luego otra. Después aparece una ventana. La salto y me lleva el viento. Me deposita en una ola. Me zambullo y me traga un pez piedra. Me salva un diminuto pececito sin nombre y me vuelve a depositar en un sofá con los pies calientes en el brasero. Hasta que un bucle vuelve a arrastrarme y voy rodando y rodando, cayendo y cayendo...


Carmen dijo un día que mi problema es que visualizo. No lo creo. Me encantan mis visualizaciones. Si fuese Jimmy Liao las dibujaría y escribiría un libro sobre sus causas. Como sólo soy yo, sigo improvisando y me conformo con saber que el 13 de enero di un gran paso contra un miedo, al final, pequeñito. Que ese fue un bello día de niebla en Mérida.

Ilustración: Jimmy Liao

miércoles, 12 de enero de 2011

timelapse, paso a paso

La sonrisa de Enrique quiere salir del cuento de Begoña Oro, "Las sonrisas perdidas", y mirarme de frente cada mañana, durante esa media hora de silencio que me concedo antes de que el resto del mundo empiece de nuevo a moverse.


Pero Enrique no quiere estar solo en esa pared y he decidido complacerle, contándole cómo los días se suceden, así, uno a uno, sin querer ser olvidados. Igual que las personas que los ocupan. Los detalles que se quedarán grabados.

lunes, 10 de enero de 2011

Conjugación


Ésta es una de las conjugaciones de Lisboa, la del verbo contemplar. Poner la atención en alguna cosa material o espiritual. Y digo yo que el Tajo me sigue corriendo por las venas, queira eu ou não queira.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Con Roberto Bolaño

"(...) Y también está la verbofobia, que es el miedo a las palabras.
En ese caso lo mejor es quedarse callado, dijo Juan de Dios Martínez.
Es un poco más complicado que eso, porque las palabras están en todas partes, incluso en el silencio, que nunca es silencio total, ¿verdad?"



He vivido con "2666" pegado a mis piernas los dos últimos meses, devorando sus 1.119 páginas en los momentos de lucidez, visualizando a sus personajes y preguntándome fascinada ¿cómo es posible que haya mente humana capaz de imaginar y ejecutar semejante obra?

Conocer a Beno von Archimboldi y decirle adiós me ha dejado mitad huérfana mitad hambrienta. Suele pasarme con los libros que trascienden su soporte de papel y tinta para convertirse en imágenes reales. Sí. Reales. Lo leído por lo vivido. ¿Quién dice que yo soy yo y no puedo ser el judicial Juan de Dios Martínez o la baronesa Von Zumpe? ¿Dónde dices que he estado en las últimas semanas? En México, en Alemania, oyendo pasos de gigante, siendo niño alga, en el escondrijo de Ansky, en una habitación de hotel, en un libro de geometría o entre rejas.

Dos meses y he llegado a la última página.

¿Y ahora qué?

Pues ahora toca vivir. El frío, la aparente calma, la música que ha vuelto a casa y el trabajo en su peso justo.

Pero Ignatius Reilly me espera ya en Nueva Orleans, Paul Gauguin en Tahití y Kelvin en Solaris. Así que me temo que no me quedaré demasiado aquí. Ya sabes dónde buscarme.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Doble o nada


Cuando llegue el momento de apostar doble o nada, pensaré en la frase de ese sabio revestido de persona.

- "Uno se imagina cuando se mira al espejo"

- ¿Y tú? ¿qué ves?

- Que quiero seguir en la partida.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Noviembre 35

Noviembre me pilla en la página 486 de "2666" de Roberto Bolaño, en la parte de los crímenes, anotando en un papel la cantidad de fobias que existen según la doctora Elvira Campos: sacrofobia, optofobia (miedo a abrir los ojos), cromofobia (a los colores), nictofobia (a la noche), ergofobia (al trabajo), antropofobia (a la gente) y así una larga lista en la que no me reconozco. Quizás soy un poco decidofóbica, aunque no hay peligro, doctora. A tomar decisiones se aprende y estoy en ello.

Noviembre llega después de la niebla, el viento y la lluvia, aceptando con calma que es su hora y que habrá que mojarse si queremos otra primavera deslumbrante. Con los pies calentitos en el brasero y volviendo a disfrutar de los placeres sencillos: el libraco entre las manos, un plan para viajar a Madrid y ver a José María Pou vestido de Orson Welles, los desayunos del fin de semana con periódicos, un cine en versión original, aunque últimamente no acertemos con las pelis.


El gato sigue aquí, cómo me alegro; quiero cambiar el color de la puerta, enciendo la radio porque no hay descubrimientos musicales obsesivos y cultivo la certeza de que no me voy a caer. No me van a faltar las fuerzas, por mucho que haya momentos en los que parece que no puedo seguir remando.

Noviembre empieza queriendo viajar a casa, en un nuevo intento con el tai chi, la nevera llena y las cuentas ordenadas. Ser persona, ¿y eso qué es? Ser persona.

Éste es mi mes. Si no ¿qué hago contándole cómo estoy desde la última vez que nos vimos?

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Portillo & Martín

Soy lenta. Sí, ¿qué pasa?

Ayer, hasta que no llegué a casa a las 19:45h, no me puse a pensar en el Festival de Mérida. Y, poco a poco, fueron reapareciendo las fotos de Margarita Xirgu, la que publicaron en el Babelia; aquella comida desastrosa que quedó grabada, los aullidos de Blanca Portillo desde el otro lado de la valla. Las dos veces que vi "Medea" y la envidia por la cercanía de quién sí lo vivió desde dentro.


La chapa de Cefe que vimos y perseguimos en Atenas; el regalo de Chusa y sus palabras... "a ti, que eres una mujer fuerte, te gustaría Ibsen y "Casa de muñecas"... Cris, Isa, el mago argentino de las luces... La dignidad, el criterio, el trabajo meticuloso...

Cada quien elige su camino, y ellos sabrán lo que acaban de hacer, lo que apuestan, pero hoy a ellas dos, a Blanca Portillo y a Chusa Martín, me las imagino en una nube. Y no están solas.

Foto: Cristóbal Manuel, Babelia