Un gato se cuela en el jardín y aparece reflejado, de repente, en el cristal de la puerta. El que tengo adormilado en el regazo reacciona más rápido que yo pero no lo suficiente como para perseguir al intruso que, además, es más ágil y sortea todas las barreras domésticas que hemos sido capaces de inventar.
Los observo y pienso que es así de simple. Animales o humanos, lo jodido es la defensa del territorio. Poseerlo o querer conquistarlo. Aunque, en realidad, sé que lo jodido no es eso, sino que no haya ninguna diferencia entre los unos y los otros.
miércoles, 2 de julio de 2008
viernes, 27 de junio de 2008
27 de junio
No tiene fin ni principio ni causa concreta. Puede llegar en cualquier momento, cualquier lugar. Una palabra, un pensamiento lógico, algunas fases del sueño y allí está él, con todas las preguntas que no he sabido contestar desde entonces, quizás porque no tienen respuesta y es demasiado doloroso inventarse una que convenza día sí día también.
Pero hoy, que es su no cumpleaños, con todo el vacío que un no como ese implica, prefiero pensar que nunca lo supo, no quiso creerlo pero, por si acaso, robó dos segundos de lucidez para decir adiós.
“Él por ella, ella por él, se dicen adiós con un gesto mudo. Un beso, una caricia y tanta vivencia acumulada. La agarra por la cintura antes de quedarse sin la fuerza necesaria para alzar los brazos, rozar su cuello, arrastrarla suavemente hacia él.
- ¿Qué me pasa?
- ¿Qué quieres, mi amor?
- Me voy
- Te sostengo
Toda la existencia en común. Un quejido. Amargo. Roto. Bésame”
Pero hoy, que es su no cumpleaños, con todo el vacío que un no como ese implica, prefiero pensar que nunca lo supo, no quiso creerlo pero, por si acaso, robó dos segundos de lucidez para decir adiós.
“Él por ella, ella por él, se dicen adiós con un gesto mudo. Un beso, una caricia y tanta vivencia acumulada. La agarra por la cintura antes de quedarse sin la fuerza necesaria para alzar los brazos, rozar su cuello, arrastrarla suavemente hacia él.
- ¿Qué me pasa?
- ¿Qué quieres, mi amor?
- Me voy
- Te sostengo
Toda la existencia en común. Un quejido. Amargo. Roto. Bésame”
martes, 24 de junio de 2008
Siesta
El letargo se va adueñando poco a poco de mi cuerpo. No sé si estoy dormida o despierta, quizás en ese mundo intermedio de rostros y sombras que recordaré al abrir los ojos.
Entro en un bar oscuro y caldeado, de paredes desconchadas,olor a tabaco y alcohol. Trabajo localizando escenarios de película y busco un lugar así, solitario y con una mesa de billar. Acabo de encontrar lo que necesitaba en un pueblo perdido de Portugal pero, entonces, veo algo más. Un anciano sentado en esa sala, vestido de negro, con las manos apoyadas en el bastón y la mirada fija en la mesa de billar. Y, de repente, soy algo distinto. Quizás fotógrafa. Viajo por ahí atenta a los seres que esperan sentados a que el tiempo pase y no queme. A que los buenos tiempos regresen. A descansar con la mirada en un punto y el resto de la vida en otro.
Mi cuerpo hace volteretas sin cesar y vuelvo al teatro, con sus sombras. Sé que son ellas, no nosotros ni el vestido ni la intención, las que cumplen el viaje temporal. Y volverán... Eso alcanzo a pensar mientras mi cuerpo ya no obedece la orden de moverse y duermo apaciblemente lo que me queda de siesta.
Foto: cflópez / festival de mérida
viernes, 20 de junio de 2008
Lealtad
Si mis uñas están pintadas de negro, es que mis pies están dispuestos a seguir corriendo, a teñirse de polvo, a amoldarse a la piedra.
Ya llega, el verano se acaba y creo que nadie, y digo bien, nadie, ni yo ni tú ni él, somos más fuertes, más poderosos, ejercemos semejante fascinación.
Bienvenido a la inocencia que no hay quien derrumbe. A la tela de araña que te engulle sin opción.
Ya llega, el verano se acaba y creo que nadie, y digo bien, nadie, ni yo ni tú ni él, somos más fuertes, más poderosos, ejercemos semejante fascinación.
Bienvenido a la inocencia que no hay quien derrumbe. A la tela de araña que te engulle sin opción.
miércoles, 18 de junio de 2008
75 aniversario

Le he dedicado los últimos ocho meses de mi vida a una mujer de tez morena y ojos oscuros, que detestaba homenajes como éste. "Crean mitos personales", decía.
Han sido horas y horas de trabajo acumulado, siempre con prisas, siempre conscientes que la historia se reinventa cuando es otro quien la cuenta. Horas y horas deshaciendo la madeja, de punta a punta; creando lazos con voces a las que quizás nunca pondré rostro y rostros que no olvidaré. Noches de lectura, de felices descubrimientos, como la feroz ingenuidad de Casona, el actor marioneta de Craig, cómo hacer (teatro) para superar este nuevo obstáculo. ¿Qué habría hecho Cipri para convertir esta piedra del camino en un elemento más del escenario?
Han sido ocho meses duros, intensos, curiosos, emocionantes, desbordantes, con mi cuerpo y mi mente al límite de lo permitido. Dando abrazos a lo Bürmann, borrando las tinieblas con anís. Con mi carácter llevado al extremo, de la euforia a la rabia, del empecinamiento a la capacidad de dar. Pero si das en exceso, algo se descompensa, por eso llego a la ¿meta? muy cansada y con la lucidez puesta en el futuro. Porque el presente no me sirve, será efímero, como el teatro. Como las estatuas que no se erigen, se inauguran.
Llego a la fecha de celebrar sabiendo que la reconstrucción de un mito, estos meses, han vuelto a sacar lo mejor y lo peor de mí, como Mislata, como las próximas veces que decidiré implicarme hasta la médula, aunque sepa que no es lo más conveniente. Llego al 75 aniversario tratando de recordar qué nos impulsó hasta aquí ("una mujer que no se callaba"), tratando de regenerar las fuerzas. Y, aún así, pese a todo lo dicho y lo hecho, pese a las palabras innecesarias que se vomitan, pese a las buenas y las malas intenciones, gestiones, políticas... lo cierto es que habría dado lo que fuera por sentir en mi piel aquel 18 de junio de 1933 de tierra y piedra. Y eso basta para olvidarlo todo y brindar por Margarita Xirgu esta noche.
Foto: cflópez / festival de mérida
lunes, 16 de junio de 2008
Dimensiones
Me abrazas en mitad del salón mientras suenan los primeros acordes de A Naifa. Me abrazas y bailamos y es un baile por Sofía, que no tiene piernas pero sí el secreto del fuego.
"Cada llama guarda un secreto. (...) En el fuego están incluso todos los recuerdos. Mirando el fuego atentamente uno puede recuperar recuerdos que quizá un día creerá haber olvidado para siempre"
Recuerdos que se borran, como a J. se le han borrado casi todas las palabras, pero no el camino de llegar hasta ellas, con paciencia, con una paciencia infinita cuando el tiempo ya tiene otra medida y es terriblemente costoso volver atrás.
Me agarras fuerte y seguimos bailando también por J. y por la paciencia infinita ante los problemas que sí podemos solucionar. Que provocan un cambio de dimensión, que te colocan en tu sitio: en la fortuna de residir bajo este sol europeo, desayunando ante un rosal fértil y cuando el mayor problema es decidir cómo hacerlo, hacerlo bien.
"Ya se había hecho de noche, por lo que apenas podían verse.
Pero la alegría era algo que no hacía falta ver para comprenderla o compartirla con alguien.
Igual qye la tristeza y el dolor"
El secreto del fuego - Henning Mankell
"Cada llama guarda un secreto. (...) En el fuego están incluso todos los recuerdos. Mirando el fuego atentamente uno puede recuperar recuerdos que quizá un día creerá haber olvidado para siempre"
Recuerdos que se borran, como a J. se le han borrado casi todas las palabras, pero no el camino de llegar hasta ellas, con paciencia, con una paciencia infinita cuando el tiempo ya tiene otra medida y es terriblemente costoso volver atrás.
Me agarras fuerte y seguimos bailando también por J. y por la paciencia infinita ante los problemas que sí podemos solucionar. Que provocan un cambio de dimensión, que te colocan en tu sitio: en la fortuna de residir bajo este sol europeo, desayunando ante un rosal fértil y cuando el mayor problema es decidir cómo hacerlo, hacerlo bien.
"Ya se había hecho de noche, por lo que apenas podían verse.
Pero la alegría era algo que no hacía falta ver para comprenderla o compartirla con alguien.
Igual qye la tristeza y el dolor"
El secreto del fuego - Henning Mankell
lunes, 9 de junio de 2008
Nelio
Se ha muerto Nelio. Pero eso ya lo sabes desde que lees el argumento del libro. Al noveno día, tantos como capítulos. Lo que ignoras es que Nelio se muere cada día, mientras pestañeas, sin un Cronista de los Vientos que se suba al tejado del teatro para contar su historia.
"No es que tema caer en el olvido. Es que no quiero que olvidéis quiénes sois"
Comedia infantil. Henning Mankell
"No es que tema caer en el olvido. Es que no quiero que olvidéis quiénes sois"
Comedia infantil. Henning Mankell
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