miércoles, 8 de octubre de 2008

La dicha cotidiana (o el meme del secreto de la vainilla)

Que el gato salte de la cama cuando yo me levanto, me persiga por la casa porque quiere comer y que entre buscándome desde el jardín, como si se sorprendiera de verme allí, para restregar su hocico con mi nariz y conseguir que le acaricie las orejas.

Descubrir que hasta entre la masa de edificios se dibujan los colores del amanecer. Atravesar el puente cada mañana.

No aburrirme en el trabajo.

Hacer algo que habías pensado hacer.

Abrir la puerta de casa y ver que hay nuevos capullos en el rosal, que el romero no para de crecer y que el jazmín parece que ha agarrado a la tierra.


Encontrarle el gustillo a esto de cocinar, inventar nuevos ingredientes para la ensalada, lo buenos que están los garbanzos con curry ahora que hace frío.

Sentarme en el suelo a escribir a mano en un cuaderno, mientras escucho música. Hoy toca Bunbury y una colección de arias. Leer con los pies encima de la mesa o acurrucada en el sofá un libro tras otro.

Una llamada o un mensaje que no esperas. La diaria de mi madre.

Algunas conversaciones.

La primera sonrisa tonta de la cerveza. Siempre.

Darle a G. las buenas noches.

3 comentarios:

UnaExcusa dijo...

Ay qué romántica te me pones, sija...

Anónimo dijo...

me gusta que hayas seguido la cadena

en cuanto termine el play cáceres volverán esas primeras sonrisas de las cañas de los viernes

besos

Isabel Sira dijo...

Al final son las pequeñas cosas las que nos hacen sentir grandes, ¿no? Grandes porque somos felices. Besos