Luego el tiempo se echó a correr y me trajo hasta aquí, donde ahora sé que la clase de historias que me gustaría contar poco tienen que ver con los medios de comunicación actuales y mucho con los procesos de creación, desde su origen en el cerebro hasta la puesta en escena.
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Pienso en esto después de haber viajado a Málaga para ver la retrospectiva de Alberto Giacometti. Después de haber querido acariciar los rostros escuálidos y rugosos de sus esculturas, de haberle preguntado a “El Hombre que camina I” ¿dónde vas con esa angustia? y de visualizar la separación que existe entre todos nosotros, ante composiciones como “El bosque” o “El claro”.
De regreso, he leído un textito de Michael Peppiatt sobre el taller de Giacometti en París y, una vez más, he lamentado mi tendencia natural a los descubrimientos tardíos.
Aunque, quizás, no sea tarde, sino que simplemente he estado caminando hasta este momento.
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