domingo, 21 de junio de 2009

Con los Joad y en Macondo

Tengo la cabeza llena de seres que no dejan de hablar buscando acomodo. Son los Joad, los Buendía.

No permiten que me mueva del sofá, me mantienen a salvo de los cuarenta grados con los que ha llegado el verano, aunque ahora tengamos que salir para recoger cultivos en los campos de California o hacerle frente a la peste del insomnio que se contagia por la boca.

Esto se parece mucho a devorar en su cuarta acepción y estoy segura de estar viviendo algo tan memorable que el resto de las horas me parecen insípidas si no hay palabras que las nombren.



Llego a la última página con tanto entusiasmo que me siento tremendamente feliz de ser adicta. Y este vicio no lo pienso abandonar.

No importa el vacío que dejan sus vidas sin final porque sé que puede llenarse con otros descubrimientos similares, sólo hay que saber encontrar. Y porque tengo la certeza de que ya nada será lo mismo. Es probable que los Joad y los Buendía no intervengan en mis asuntos cotidianos, en el siguiente movimiento, pero ya no podré negar que los conozco. ¿Quién dice que ya no forman parte de mi piel?

Fotograma de 'Las uvas de la ira', de John Ford

1 comentario:

UnaExcusa dijo...

Yo también la tengo llena de seres ahora, pero se llaman Tyrion, Jon Nieve, Dany y viven en un sitio muy lejano que no existe...